La quisiera lo más sencilla posible: desnuda, esencial, inocente.

Los espacios son pausas.

en el derecho escribí “perdón”
y en el izquierdo intenté intentar un “gracias”
valga la lucidez y la redundancia

perdón y gracias
era todo lo que necesitaba

las dos palabritas mágicas

el techo y el piso de mi casa

una temporada para nada verborrágica

los brazos escritos, la boca cerrada, la cara marcada


(sí, che) “le dí la cara a la vida y me la dejó marcada”

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