¿A qué venía yo? Ah, a decirte que pierdo. Sí, ya sé que no te importa. Pero eso, pierdo. Porque no soy dama, porque no soy caballero y porque no tengo memoria. Lo único que sé, y esto sí que lo sé, es que me domaron tan bien que a la jaula si no la tengo me la invento. Siempre tuve a una guerrera haciendo dedo y poesía adentro. Y al mate, todavía, no lo tomo con placer si no está hirviendo.
¿Qué quiero decir con esto? ¡Tantas cosas! "¡Hijos de puta!" por ejemplo.
Nada, nada, mejor ni te cuento. Hace meses que mejor yo ni te cuento.
No me creerías si te digo POZO DOLOR PROFUNDO ADENTRO.
Pero si yo pudiera mostrarte los ojos,
a vos que me soltaste la mano,
o a vos que me saludás siempre de lejos,
o a vos que por mí apostás más de una ficha,
o a vos que por mí no tirás ni medio centro,
si yo pudiera mostrarte los ojos,
esos que pongo cuando ya no tengo labios
o esos que vieron solamente mi vieja y un par de extraños
si yo pudiera mostrarte esos ojos
te darías cuenta, al menos, de que me parezco a vos pero no tanto.
"Dame la mano y no mires abajo..."
La poesía me salva. Pero no es gratis ese milagro. La pago minuto a minuto con la aceptación obscena de mis temores y mis deseos. (Valeria Pariso)
CANCIÓN.
de María Elena Walsh
aunque tu providencia me negara
el alimento para la alegría,
aunque me entristecieras
la intemperie divina
con pájaros callados
y sombras pensativas,
aunque olvidaras,
aunque no existieras
mi corazón igual te cantaría
aunque tu providencia me negara
el alimento para la alegría,
aunque me entristecieras
la intemperie divina
con pájaros callados
y sombras pensativas,
aunque olvidaras,
aunque no existieras
mi corazón igual te cantaría
Chau chau.
¿Cómo puedo perdonar que me hayan arrancado casi todo de vos? No me olvido. No te olvido. Tus palabras en un papelito mío, el testigo (a-penas) de tu existencia, breve pero eterna, en mis días. Fuiste un click que me invitó a perderlo todo, para ganar no sé qué cosa que no puedo descifrar. Siempre serás la mano inquieta que no puedo controlar. Metiéndote en mi centro hasta inundarme de verguenza, hasta incendiarme de osadía, hasta espantarme de verdad. Tus ojos color tierra son mi tumba. Mis ojos color pasto son tu mal.
Che vos.
debo de decirte DIOS, que no me diste ni la gloria ni el sol
ni la mujer que quería, ni la mujer que me odió
todo me lo negás con impetuosa destreza
¿qué más querés de mi vida? ¿o qué corresponde que aprenda?
yo no sé si me mirás cuando te miro
o si le pedís a tus ángeles que se pongan por delante cuando se avecinan los tiros
yo no sé si ellos sabrán hacerlo de modo tal que no los sienta
sólo sé que hay agujeros y dolor en mi cabeza
y que por más que intente ser una más en el mundo
todavía lleno los bolsillos de preguntas sin respuestas
y eso me deja afuera
rotundamente afuera
de la gente que se busca entre la gente (y no se encuentra)
"yo quería que me amaras, yo quería que me entiendas"
el deseo empequeñece
y tu grandeza me despeina
¿no merezco un alma suave?
¿no me alcanzan las monedas?
¡che!
¡vos!
¿no me alcanzan las monedas?
ni la mujer que quería, ni la mujer que me odió
todo me lo negás con impetuosa destreza
¿qué más querés de mi vida? ¿o qué corresponde que aprenda?
yo no sé si me mirás cuando te miro
o si le pedís a tus ángeles que se pongan por delante cuando se avecinan los tiros
yo no sé si ellos sabrán hacerlo de modo tal que no los sienta
sólo sé que hay agujeros y dolor en mi cabeza
y que por más que intente ser una más en el mundo
todavía lleno los bolsillos de preguntas sin respuestas
y eso me deja afuera
rotundamente afuera
de la gente que se busca entre la gente (y no se encuentra)
"yo quería que me amaras, yo quería que me entiendas"
el deseo empequeñece
y tu grandeza me despeina
¿no merezco un alma suave?
¿no me alcanzan las monedas?
¡che!
¡vos!
¿no me alcanzan las monedas?
Habrá una vez.
cómo me cuesta organizarme
me pierdo tan rápido
¡el alma es tan grande!
y está la música
que me come la mano izquierda y los pies
soy de ella y no te hablo
ni siquiera te sé responder
¿alguien podría ayudarme?
¿pasarme los papelitos, sostenerme la piel?
porque esta vagancia
también es este dolor
esta búsqueda de alguna puerta que me dicte los textos y me cuide la voz
sigo siendo la misma de siempre, y te asusta mi tos,
llega el adiós
me pierdo tan rápido
¡el alma es tan grande!
y está la música
que me come la mano izquierda y los pies
soy de ella y no te hablo
ni siquiera te sé responder
¿alguien podría ayudarme?
¿pasarme los papelitos, sostenerme la piel?
porque esta vagancia
también es este dolor
esta búsqueda de alguna puerta que me dicte los textos y me cuide la voz
sigo siendo la misma de siempre, y te asusta mi tos,
llega el adiós
Moraleja.
No sé si estás hecha para mi acróbata
pero tímida cintura,
lo que si sé es que yo vengo de
encaje en tus desastres cotidianos
y, si andás con tu lupa de
necesidades en los bolsillos,
seguro das con mis señales que son
humo en tu cabeza.
Moraleja moraleja moraleja.
Dios loco te cría y ella te deja.
Llorá, bicha, llorá.
Confiá que yo te cuido.
Si total toda lágrima borra la ceniza
bestial del alma...
¿Por qué no llorar a carta abierta y
en mis manos?
¿Desde cuándo tragar amargo y escupir
dulce?
Olvidáte y hacé vos el caminito.
Cortáte sola pero volvé haciendo picada.
Así, llorando, desalmada
escupiendo las derrotas que supiste
respirar.
Andá pero volvé, volvé sobre tu
senda.
Morfáte los piedrazos, aprendé la
dignidad.
¡Sacáte la careta! Todos llevamos
una.
Confiá que yo te cuido.
Llorá bicha, llorá.
Nuncanismos.
Vos podés decirme NO
lo que no podés es negar la audacia
con la que te quiero.
Vos podés decirme hoy no me hacés falta (te lo creo)
lo que no podés es llenar de barro la
vereda de esos sueños
donde quedo sentada esperándote
porque me dejas unas marquitas con
crayones
y haciendo guardia a una hormiga
que me cuenta, fiel Sherlock Holmes,
el vaivén de cada lágrima y el sabor de tu sonrisa.
Vos podés decirme NUNCA
lo que no podés es saber el hasta
cuándo,
hasta cuándo durarán tus nuncanismos,
tu letargo.
Vos podés decirme LOCA, loca
reventada y sin retorno
pero ahí vos perdés al instante,
por caradura inconsciente, por
sinvergüenza constante,
por colección ignorante de tu
presagio y mis deudas.
Vos podés decirme BASTA, andáte
pronto, no te quiero
lo que no podés es entender que yo no
puedo.
Agustina Angustia.
El clavo se cayó y con él un cuadro y la ternura.
Que no te extrañe si estorban pedazos de mis vidrios en tu
suelo.
Yo no soy un almanaque de alegrías
mucho menos un par de manos ágiles
y una garganta con buenos adjetivos.
Es más
también debo confesar
que mi nombre desarmado
construye una ANGUSTIA que lastima
y que si te abrochás en silencio a mi cintura
te calzás el traje de suicida impresentable
y entrás, de golpe,
a una cueva sin retorno de razones
para evitar mis emociones
y desterrarlas de a montones.
No sonrías.
Y mejor huí que a mí se me agotaron los abrazos,
y con ellos los brazos y la dulzura temporaria que me invade
desalmada.
Perdonáme
yo no quiero desarmarte
pero el clavo se cayó
y dejó todo el desastre.
Y aunque me guste tu sonrisa
¡no sonrías!
No mires mis pedazos enceguecida.
No me armes
dulce y tranquila
¡no me armes!
Yo no quiero que me des motivos y me salves.
Todo y nada.
Tendré que parpadear sin ojos y aplaudir sin manos.
Es lo que me toca por quererte sin motivos y ordenarte como
a un lío.
Son las consecuencias de una ingenuidad mal construida
y de verdades rotas por la desesperanza.
Igual ¡qué más da!
Ya tengo dedos amarillos
y una espalda desacostumbrada a la sutileza del recuerdo.
Y esto sin contar el inventario de deseos que quemó tu desvarío.
¡Pobre loca reventada!
Coleccionabas despedidas y sonrisas mal trazadas,
rozabas el engaño, los temores, la ignorancia.
¿Y me importaba cuánto? ¿Cuánto?
Casi nada.
Yo te admiraba como una condenada.
Yo te buscaba idiota y desalmada,
entre retazos de personas, en miradas.
Pero vos te fuiste entera.
Te llevaste TODO.
No dejaste NADA.
Algo enorme se quebró.
Algo enorme se quebró.
Y esta vez no se trata del comienzo clave de un poema.
Algo en serio quedó roto, algo real estoy perdiendo.
Y ya no sé si mejor me voy o peor te espero.
Todo en la conciencia me da vueltas,
grito, lloro, salto y me desprendo.
Caigo en el asfalto y no lo siento.
¡Miento! “¡Estoy
feliz!” y “¡Te comprendo!”
Cinco, seis o siete corazones
pujan por frenar el desconcierto.
No sé si alcanzan,
si están a tiempo.
No sé si saben,
me estoy muriendo.
Detalles.
No soy de ningún palo
pero tengo todas las astillas.
Ay.
Si la palabra PACIENCIA
fuera un color
combinaría con todo.El lenguaje es otra piel.
Puedo ser toda la luz en este preciso instante.
Porque podés herirme y porque puedo perdonarte.
Porque podés borrar tu cara y porque puedo dibujarte.
Porque puedo recordarte.
Porque puedo liberarte.
Porque puedo incinerarte.
Hasta dejarte hecha ceniza o hasta sentirte la emigrante,
de todos los sueños de mi vida,
de toda la vida de mis ojos,
de todos los ojos de mis calles.
Puedo ser toda la luz en este gatuno instante.
Pero me corresponde, amor de siglos,
cerrar todas las puertas y apagarte.
Porque dolés entera en cada fibra del buen arte,
porque dejás mis manos todas sucias y expectantes,
porque no puedo tocarte, porque no puedo tocarte,
porque soy de otra colmena
y porque no
sé
de alcanzarte.
y porque no
sé
de alcanzarte.
Me dejás analfabeta y te descubro sin mirarte.
Maldita idiota , tristeza inerte, piel de diamante.
Llegando.
¿De qué me sirve esto de sentir a flor de piel?
¿de qué me sirve esto de llevar el amor en la palma de la mano?
¿de qué me sirve esto de no esperarte, si aún no esperándote, supongo que deberías de estar siempre llegando, a esos rincones que elegís intermitente, porque ves siglos de dilemas en fantasmas?
¿de qué me sirve esto de llevar el amor en la palma de la mano?
¿de qué me sirve esto de no esperarte, si aún no esperándote, supongo que deberías de estar siempre llegando, a esos rincones que elegís intermitente, porque ves siglos de dilemas en fantasmas?
Demasiado tengo yo con mi cabeza y su elegancia,
de papel pintado a mano, pinturita idiosincrasia.
No me aguanto cuando siento que al renglón lo dejo solo.
No me gusta que vos pienses que soy pupo de mi ombligo.
¿de qué me sirve, después de todo y además, ser testigo de
todos si no te-me tengo acá conmigo?
¿de qué me sirve esto de ofrendar la sonrisa, más allá de
dar los dientes destartalo, si tu tristeza me aplasta, si te desprendo y te
traigo?
Me abrió todas las puertas y no pretendo encerrarla.
Vi su cara de tristeza y sentí que tenía que ponerle una, dos o tres sonrisas.
Me abrió todas las puertas y no pretendo encerrarla.
Solamente quiero darle lo que encienda sus adentros.
Una antorcha de a palabras
que ilumine sus silencios.
Quizás algo que refresque las paciencias que no
viste.
Vendavales de aventuras socorriéndote en el tiempo.
Vi tu cara de tristeza y no me importan los momentos.
Sos eterna mientras vivas
¡y no sos nombre! ¡y no sos
viento!
¿Te das cuenta? A mí me encanta tu argumento.
Escribo como pidiendo.
Escribo como pidiendo “perdón”
por la inmensidad de cosas que no hago.
Escribo para llegar hasta el fondo
y darme cuenta de que todavía me falta demasiado.
Escribo para que se sorprenda el distante.
Escribo para que me descubra el cercano.
Y no para que colonice mis textos,
sino para que me vea desnuda,
y me mire las manos, y yo pueda decir algo.
Escribo para quedarme sin cara.
Escribo como diciendo “veo todo”
y escribo como diciendo “no hay nada”.
Escribo porque me quedo estancada.
Escribo porque me vivo de golpe.
Y escribo porque me apuntan mañana.
Escribo porque no leo un carajo.
Escribo porque sólo miro palabras.
Escribo para tenerme respeto.
Escribo para no llevarte a la cama.
¿Te das cuenta?
Escribo como pidiendo “perdón”
por la inmensidad de cosas que no hago.
Escribo para llegar a tus ojos
y darme cuenta
de que todavía -sí, todavía- me falta demasiado.
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