La poesía me salva. Pero no es gratis ese milagro. La pago minuto a minuto con la aceptación obscena de mis temores y mis deseos. (Valeria Pariso)

ahí te quiero ver

NADIE QUIERE ENAMORARSE.
*******
Nadie quiere
perder la seguridad que te da la orilla.
Nadie quiere soltar su identidad por mirarse
en el otro. Nadie quiere dejar de saber lo poco
que sabe. Sólo el más inocente de los
inocentes puede apostar todo como si jamás
se hubiese equivocado. Como si jamás
le hubiesen soltado la mano justo cuando
estaba a punto de confiar. Nadie quiere
perder las direcciones.
Nadie quiere sentir que el pecho
quiere quedarse. Que el pecho no puede irse.
Nadie quiere que lo miren como si fuesen
a perderlo. Nadie quiere hacer lo posible
para que algo no se pierda.
Nadie quiere sentir que la carne agoniza.
Nadie quiere tener que hablar para pedir.
Nadie quiere gritar un "no te vayas".
Y nadie quiere perder tanto poder
como para decir "pibita, te necesito".
No sé de dónde saliste pero no te vayas.
Nadie quiere dejar la vida en lo desconocido.
Nadie quiere perder la seguridad que te da
la orilla.
No me jodan... porque acá nadie quiere.
Y sin embargo nos retorcemos,
nos alienamos, nos embarcamos.
Sin embargo nos masturbamos,
nos mandamos canciones,
nos imaginamos.
Armamos escenas donde ningunx pierde.
Amamos lo irreal y lo fantástico.
Miramos fotos hasta extinguirnos.
¡¡¡Queremos sacarnos fotos juntxs!!!
Nadie pero nadie quiere
y sin embargo
somos todo lo contrario: perros y mendigos.
Todo gira en torno al beso del destino.
Daríamos un ojo por un amor real
que nos devuelva el ojo que perdimos.
Pondríamos las manos en el fuego
por la caricia precisa en el momento indicado.
Bajaríamos estrellas para que alguien
siga bajando.
Y si me equivoco, dejáme en la puerta
de un color que no existe.
Nadie pero nadie quiere que el piso
deje de ser el piso.
Y sin embargo ahí te quiero ver,
pidiendo que sus ojos te miren.
Queriendo presumirla como si hubieses
ganado un campeonato.
Haciendo jugadas buenas y malas
para que el corazón siga participando.
Ahí te quiero ver cuando asimiles
que no es la forma, sino lo que mueve
a la forma.
Ahí te quiero ver, cuando se te caiga
una lágrima y te caiga la ficha
de que fuiste feliz.