La poesía me salva. Pero no es gratis ese milagro. La pago minuto a minuto con la aceptación obscena de mis temores y mis deseos. (Valeria Pariso)

"Del amor yo sólo sé que la quería": Envíos a todo el mundo.






















"Del amor yo sólo sé que la quería" es un viaje hondo hacia los adentros de una mujer que aprende, reflexiona, poetiza y toma nota de todo. Ojalá sea necesario para los que deseen saber un poco más del amor, en todas sus variantes. Esta vez desde la mirada de una chica gay, a la que no le fue nada fácil "salir del clóset". Pero su osadía mayor fue empezar a escribir por y para mujeres, a viva voz y con una fe indiscutible que mueve montañas, fundada en la palabra.

Entre sus páginas podrás intuir que -quien te escribe- cree en el amor como construcción, más que como flechazo. Y que la conversaciones son, de hecho, la obra maestra que lo sostiene y lo fortalece, sin pestañear y sin dudarlo.
La chica que escribe poemas también se queda sin palabras, y en "Del amor..." te explico por qué. Además podrás enterarte o recordar que hay abrazos inolvidables. Y una se pasa la vida buscando refugios parecidos, de esos en los que los latidos parecen bailar en simultáneo.
Una mujer que ama a otras mujeres, sabe muy bien que tuvo que hacerlo a escondidas, y ahora lo hace "cual milagro". Pidiéndole a Diosito que sigan llegando, y nutriéndonos, las preguntas que abren puertas y que esa sea la rebelión que haga que una rosa no nos pinche.
Es muy probable que te enteres además, a medida que lo leas, que no hay nada más amoroso y humano que ayudarnos a dormir (una noche vos, una noche yo, y así sucesivamente; hasta que no haya noches).
Te invito a que lo tengas y lo valores, tanto como yo lo valoro. Porque a pesar de ser un salto al vacío, para ofrendar quizá mi última monedita a la fuente del amor (nunca se sabe cuándo se podrá publicar un nuevo libro o encontrar una nueva fuente del amor) también es un sueño cumplido que -para mi asombro- me llena de miradas empáticas y compinches, que me acompañan en la aventura de seguir diciendo "amo esto", con lo mucho que amo decir "amo". Si ya lo tenés... ¿me contás qué tal? Y sino... ¿qué estás esperando para pedirme o pasar a buscar el tuyo? Mi corazón de poeta se sentiría muy feliz.
📍Envíos a todo el mundo.
📚 Punto de Venta, Santa Fe: @delotroladolibros
25 de Mayo 2867 (entre Irigoyen Freyre e Hipólito Irigoyen)
📚 Punto de Venta, Santo Tomé: @santotomelibros
Iriondo 2072 (casi Avenida 7 de Marzo)

la pequeña A: pequeña biografía

 

🖊️✨🌳🔥 "La pequeña A está embellecida por la desobediencia", escribía Alejandra Pizarnik. "Si me casara con la hija de la lavandera, tal vez, sería feliz", abreviaba Fernando Pessoa. ¡¡¡Y hay tantas biografías posibles como personas dentro mío coexisten!!! Me considero una persona que sabe resistir, ante todo. Que le vió la cara al dolor, al hambre, al frío, a las ausencias, a la locura y a las carencias más absolutas. Todavía me dá vergüenza comer algo rico enfrente de la gente, porque -de entrar en confianza- lo devoro como si no hubiese un mañana. Yo no actúo demencia, yo actúo cordura. ¿Qué es para mí el arte o la literatura? Una casa que me recibe, siempre, con las puertas abiertas. El invento mejor inventado para mis rarezas, la cuchara con la que bato el café, la bombilla que injerto en el mate, el fuego que soñamos al que siempre aspiro. Escribo lo que me gustaría leer, escribo lo que imagino; aunque ya todo -hay que decirlo- "aunque ya todo esté dicho". Ejercito el alma y la mente, más que los músculos. ¡Caminar me gusta! Pero me gusta más andar en bici. Pasear con mi perro también me gusta. Excepto por los "tejes y manejes" que se dan con los otros perros, cuando se rechazan o se buscan. Dicen que ellos se parecen a los dueños. El mío no escribe poemas. Pero cuando recito en voz alta se queda cerca, relajado como un oso; parece que lo disfruta. Nunca me consideré una persona linda. No me miro mucho al espejo. Me cuesta peinarme. Por eso siempre me corto el pelo. Hace 4 años que tengo los mismos gorros. Uno blanco y uno negro. Los cuido como quien cuida su propia esencia. Tengo un escritorio del cielo porque un día, quien supo ser mi psiquiatra, decidió que regalarmelo era la mejor opción. Después de que me dijeran que cuando estuviese "curada" no habría oportunidad alguna de que siguiera escribiendo. (¡Como si no pudiese escribir cosas lindas!). El mejor regalo de mi vida. ¡Aleluya! Ordenar palabras ordena mi vida. Sé que el lenguaje es un disfraz. Y que, como canta Gustavo, "todo lo profundo ama el disfraz". Entonces, sí, amo el disfraz; porque soy profunda, oceánica, reventada, tierna y feroz a la vez. Todo un mundo, rodeado de otros mundos.

P/d: El verde es sanación, me dijo una brujita.

😍✨🌳🔥 Julio | 2026

Santo Tomé, Santa Fe, Argentina 

F20 y otras yerbas: ¿de qué hablamos cuando hablamos de inclusión?

¿De qué hablamos cuando hablamos de inclusión?
🖊️ Agustina Ferrand

INCLUSIÓN, en latín, significa “entrada o trato amistoso con alguno” Aditus familiaris vel facilis ¿no te parece brillante? ¿una rampa que se crea? ¿una lámpara o palabra amigable? ¿una puerta o ventana que se abre?

¿De qué hablamos cuando hablamos de discapacidad?

Según la Ley 26.378 se considera personas con discapacidad a quienes tienen alguna deficiencia motriz, sensorial, intelectual o mental y que no pueden participar de manera plena y en igualdad de condiciones en la sociedad porque se encuentran con alguna barrera que se los impide.

¿Cuántas personas con discapacidad conozco en mi vida? ¿He visto de cerca su genio y su talón de Aquiles? ¿Cuáles son sus derechos? ¿Y sus colores favoritos? ¿Qué sabores prefiere? ¿Cuántas maneras de incluir existen? ¿Millones, no es así?

Somos tantos y tantas, y somos tan diferentes entre nos, que parece “cliché” pedir que nos conozcamos desde lo genuino y nos respetemos, en consecuencia, para encontrarle la vuelta a un asunto tan serio: el de sentirnos incluidos.

Y si el asunto de “sentirnos incluidos” es serio es porque algunos siguen sin tener la oportunidad de reírse.

Y si algunos siguen sin tener la oportunidad de reírse es porque hay un vacío que debería ser llenado.

¿Quién lo llena? ¿el chamán? ¿el amigo? ¿el psiquiatra? ¿el psicólogo? ¿la cultura? ¿el estado?

Nacemos y somos como una hoja en blanco.

¿Cuántos colores o tachones me han dibujado? ¿me hicieron círculos o triángulos? ¿qué figuritas me pegué en el borde? ¿No es cierto que cuantas más flores me dibuje (o me dibujen) mucho más voy a florecer?

¿De qué hablamos cuando hablamos de inclusión y florecer? ¿de la paciencia de un jardinero quizá? ¿de las puertas que a todos nos dejan pasar? ¿de los libros que todos podemos leer? ¿de los discursos que todos podemos escuchar? ¿de los ambientes que todos podemos habitar?

¿Alguna vez viste a un niño autista entrar en una crisis? ¿A un esquizofrénico tener un brote? ¿A una persona con movilidad reducida llegar a la otra esquina?

Porque si los viste, si realmente los viste, habrás notado que el mundo es un lugar extraño. Y para quien es “extranjero” en su propio cuerpo y/o planeta es mucho más extraño todavía.

Levinás, el filósofo que conocí en Pedagogía mencionaba “no hay tú sin yo, no hay yo sin tú” y ahí es donde aparece la ética de la otredad, como quien dice “yo existo porque tú existes” y/o “sos el contraste que me dá valor y presencia”.

No somos discapacitados o psiquiátricos, porque de hecho ¡tenemos muchas capacidades! y no necesitamos que nos integren, porque en ese caso toda la responsabilidad recae sobre nosotros, la de adaptarnos “a la norma”.

Necesitamos, precisamente, que nos incluyan “así tal cual somos”, con ángeles y demonios, con huesos, carne, espíritu, fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.

Siendo el entorno sano -si es que lo hay- quien ponga el foco y la voluntad de hacer de nuestro paso un "Aditus familiaris vel facilis".

¡¿De qué hablamos cuando hablamos de inclusión, entonces?!
¿Quizá de eso, no? de una sociedad despierta, sin miedo a ser amorosa y a seguir rompiendo barreras,
Lo cual significa, en hora buena, atenuar luces y ruidos y seguir abriendo mentes y puertas.