La poesía me salva. Pero no es gratis ese milagro. La pago minuto a minuto con la aceptación obscena de mis temores y mis deseos. (Valeria Pariso)

A mi niña le diría: Te amo, Agustina.

🤚🏻✨🌈 A mi niña le diría: "tan mal no lo estamos haciendo, Agustina". Nadie te preparó para que se olviden de pasarte a buscar por la Escuela, cuando más lo necesitabas. Mucho menos para saltar de 3ro a 5to, porque ibas siempre un poco más adelante que tus compañeros. Nadie te advirtió que ser rebelde, o por demás de confiada, se pagaría caro, o sea: con tu propia salud, mental y física. Pero creéme que hay un montón de gente que te quiere, a pesar de todo. Y si te vas pronto de este mundo -por lo menos un poco- llorarían. No porque seas el centro del mundo, sino porque siempre estás buscando tu centro. Ese que se organiza cuando dibujás, o hilvanás versos.
Nadie te dijo "te parecerás a tu padre, en tiempo y forma", aunque no lo hayas imitado jamás porque nunca supiste lo que es semejante intercambio.
Pero creéme, también, que sos la más fuerte de todo el barrio. Porque siempre que necesitaste ayuda... la pediste. Y cuando todo iba viento en popa derramaste sobre otros tu gracia. O simplemente te quedaste en el márgen de la hoja, mirando a la nada, pensando en todo. Te amo, Agustina. No siempre te lo digo. A veces me olvido que sos vos -y no otra- quien está dentro mío, ¡todavía! Me encanta tu nombre y tu manera de ver el mundo. A veces me gustaría que llevaras el orden de tu agenda a la casa. Pero las dos sabemos que en la silla colmada también habitan las hadas. Y que los duendes, tarde o temprano, devuelven las medias. Creéme que no voy a permitir, jamás, que te falten el respeto. Menos que menos que usen tus vulnerabilidades en tu contra. Porque sólo vos sabés que la inyección hace efecto. Y los "ojalá" de la Charla Tedx, realmente, son ciertos. Sólo vos tenés esa manía de querer cuidar todo, al mismo tiempo. Por eso no naciste mujer, pero sí llegaste a serlo. Porque primero va la mano dadora, previa a la mano que toma, pide, exije o quita. ¡Sos como un montón de estrellas amarillas, Agustina! O bien, en el mejor de los casos, sos un enorme cielo despejado. De esos que nos llenan de paz y alegría. Gracias por darme ánimos, cuando no hay porras ni porristas. Gracias por creer en lo que sale de tu mente y de tus manos. Gracias, de verdad, por usar tus manos.

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