La poesía me salva. Pero no es gratis ese milagro. La pago minuto a minuto con la aceptación obscena de mis temores y mis deseos. (Valeria Pariso)

el síndrome de la agenda vacía

I

dame un plan para mañana que no quiero
quedarme encerrada imaginando
que te amo y que vos también me amás /
dame un plan para mañana que no quiero
ver cómo mi perra envejece /
dame un plan para mañana que no quiero pensar en la muerte /
ay cuánto miedo nos da la palabra "muerte" /
dame un plan para mañana que no puedo más del frío /
y te sueño / te maquino /
y no puedo más del frío  /
dame un plan para mañana que sufro el síndrome de la agenda vacía /
y el día que le perdí el respeto al silencio
fue el día en el que me dejaste de hablar /

II

mirá /
yo te voy a explicar cómo es esto:
en un momento de la noche me pongo luminosa /
vamos a la plaza a darle de comer a las palomas /
o al río
vamos al río /
a ver cómo los peces se enamoran /
hagamos algo con tanta juventud que nos desborda /
ya habrá tiempo para lamentarlos por todas las veces que no abrimos la boca /
vamos a amarnos afuera de un poema /
en la plaza en el río /
vamos a reírnos del hastío /
hoy tuve terapia y mi psicóloga me dijo
que mi virtud es sacar belleza del caos /
si lo digo yo te diría que todo lo horrible
pasa por mis manos
y yo lo convierto en algo digno para dar /
no te enamores de mí porque te voy a dar
muchos besos
y no vas a poder respirar /

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