La quisiera lo más sencilla posible: desnuda, esencial, inocente.

Dormir en tus auriculares.

Podría quedarme a dormir en tus auriculares. Porque escribir también es hacer música. Subir y bajar los decibeles del oído, quedarse en el susurro, salir a despertarte, usar instantes suaves, ponerte furia loca, decir “me bajo a tiempo”, poner STOP segura. Podría quedarme. Darle risa a tus orejas, meterme de pronto en los sueños, moverme al compás de tu boca, temblar con tus miedos mayores… podría. Pero si necesitás del silencio o se te caen los auriculares en la almohada y no hacés nada…. me quedo a escribir, como siempre que te dejo con tu vida. Yo puedo y me entrego a crear y sin murmullos. Me pinto de rojo las manos. Te tengo en mi mundo sin sacarte del tuyo. Te miro feliz y no me vendo. Te dibujo un cable al cielo. Y te permito buscarte, siempre mientras te encuentro. Pero si necesitás del sueño, yo te escribo lentas ovejitas. Porque escribir también es hacer silencio. ¡Claro que podría silenciarme! Y permitirte dormir en mis renglones. Y que me dejes dormir en tus auriculares.

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