La quisiera lo más sencilla posible: desnuda, esencial, inocente.

El poema más grande del siglo.

El tiempo es el verdugo.
Y hay tanto caos en el mundo.
Si no te encuentro pronto no me va alcanzar
ni para las señales de humo.
Los días me llevan puesta y yo los empujo.
Soy una perdedora.
No sé salir ilesa del ruido.
No sé invitarte a cualquier cosa.
No sé destruirme.
No sé convocarte.
No sé hacer el poema más grande del siglo.

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