La quisiera lo más sencilla posible: desnuda, esencial, inocente.

Cuadernos que no.

Todo me sirve, nada se pierde, yo lo transfor. Ay, ¡qué alegría poder ser triste hoy! Me exorciza un lápiz quebrado y un renglón. Y no sé qué de todo lo que tengo y nunca muestro -por razones técnicas- te puede convencer hasta el amor. No sé quién sos. Alguien que detenga este taché DOLOR y escribí ILUSIÓN. Hoy, sin ir más lejos, abrí uno de esos cuadernos que no. Estoy detenida en mi sangre. Decepción. Amé con furia y religión. Lástima que fui tan torpe de decirlo. Y automáticamente todo se desvaneció. Nunca nadie hará por vos y vos las cosas que hice yo. Nunca nadie hará por vos y vos las cosas que haría yo. Ay, hoy, no. Me exorciza un lápiz quebrado y un renglón. No sé quién fui, no sé quién soy, no sé quién sos. Ilusión, ilusión, ilusión...

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