La quisiera lo más sencilla posible: desnuda, esencial, inocente.

Moraleja.

No sé si estás hecha para mi acróbata pero tímida cintura,
lo que si sé es que yo vengo de encaje en tus desastres cotidianos
y, si andás con tu lupa de necesidades en los bolsillos,
seguro das con mis señales que son humo en tu cabeza.

Moraleja moraleja moraleja.


Dios loco te cría y ella te deja.

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