La quisiera lo más sencilla posible: desnuda, esencial, inocente.

Carta.

Quiero que me respire, que su tacto me empuje y me tire.
Quiero que me abra, que me escupa su furia y su calma.
Quiero que me escuche, que me toque y subraye palabras.
Quiero que se traiga, quiero que me ofrende su cuerpo y su alma.
Quiero que resuelva sus malditos desastres cotidianos (reventada).
Quiero mirar cuando se mira.
Quiero saber cuándo me olvida.
Quiero aprender sus siete caras.
Quiero que no nos alcancen los días.
Quiero que siempre nos sobren mañanas.
Quiero que crezca y que juegue.
Quiero que juegue y que crezca.
Quiero que siempre confíe en mis luces y mañas.
Quiero entender sus errores y sus sombras.
Quiero aceptar sus dolores y mis ramas.
Quiero que me escuche, quiero que me respire, quiero que me abra.
Quiero que se quede cerca mío cuando todo se derrumba.
Quiero que basta, basta, basta, basta.

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