La poesía me salva. Pero no es gratis ese milagro. La pago minuto a minuto con la aceptación obscena de mis temores y mis deseos. (Valeria Pariso)

Ovillo.

Me limpio, llego a casa y me limpio.

Busco mantras. Te adivino.*

Baile incierto. Baile mío.

Toco el techo. Toco el piso.

Me controlo. Me desquicio.

Veo verbos. Bebo vicios.

Me controlo. Me repito.

Me vomito. Me vomito.

Llego a casa y me vomito.

Pierdo mantras. Te desquicio.

¡Me arrepiento! ¡Te acuchillo!
¡Me arrepiento! ¡Te acuchillo!
¡Me arrepiento! ¡Te acuchillo!

Me asesino. Me asesino. Me asesino. 
Me asesino. Me asesino. Me asesino.

Y así sucesivamente hasta perder el hilo.

Hasta perder el hilo.
Hasta perder el hilo.

*hey, nena, te vuelvo algo divino

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