La quisiera lo más sencilla posible: desnuda, esencial, inocente.

El juego del miedo.

Yo no tengo vergüenza, yo paseo mi dolor como a un perro.
Y día tras día, después de caminar por mi casa y por mi vida, lo alimento.

¡Momento!

Esto no es lo que yo quiero.
Esto no es lo que me cura.
Esto no es lo que yo quiero.

Ladra. Muerde. Miedo.























Voy a terminarme. ¿Para qué jugar el juego?

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